No debe ser una sorpresa para nadie, el amplio rechazo que el paquete impositivo recientemente aprobado ha generado en la ciudadanía. Y es que, además de la repulsa natural ante toda nueva carga tributaria, se suma la particular situación de nuestro país que ha sido testigo de lustros de un vulgar despilfarro y el más escandaloso clientelismo. Al tiempo que se le solicita a los panameños más recursos para atender el enorme agujero presupuestario y la pesada deuda acumulada tras tantos años de irresponsabilidad política, los constribuyentes se preguntan: ¿Más impuestos para el despilfarro? ¿Para abultadas planillas? ¿Qué pasó con los autores de esta situación? Y es que la crisis económica no cayó del cielo, es producto de la irresponsabilidad y de la ventaja de los avivatos en función de gobierno, enriquecidos, libres y tranquilos, ostentando sus fortunas impunemente por las calles del país. Mientras se nos pide tributar más, la corrupción se regocija en la más vergonzosa impunidad. Solo el castigo ejemplar podrá devolverle a la ciudadanía la credibilidad perdida y darle algún sentido a la imposición de tributar más.
Hoy por Hoy 2005/02/20
20 feb 2005 - 05:00 AM
