La actitud adoptada por el Servicio de Protección Institucional (SPI) demuestra una vez más el doble patrón que utiliza el Estado en sus actuaciones. El Estado regulador, a quien le corresponde hacer cumplir las normas, es frecuentemente irrespetuoso de ellas. En esta ocasión el SPI mantiene maquinarias que causan un ruido insoportable sobre una escuela primaria vecina. Ni siquiera ha importado que el afectado sea un centro educativo. De haber sido un particular el causante de este abuso, sobre él habría caído toda suerte de sanciones. Lo más lamentable es que esta actitud oficial es moneda corriente y se extiende por todo el país: las autoridades no practican con el ejemplo. Lo vemos tanto en el propio Casco Antiguo, donde las construcciones oficiales violan las disposiciones que son llamados a hacer cumplir, como en la falta de seguridad de muchas edificaciones oficiales que sería inadmisible para los demás, hasta en las calles de la ciudad, donde los ciudadanos somos testigos de cómo a diario los propios agentes de policía incumplen las normas del reglamento de Tránsito.
Hoy por Hoy 2005/02/17
17 feb 2005 - 05:00 AM
