Pareciera que los problemas de las sociedades también se globalizan. Países industrializados enfrentan una enorme crisis en sus sistemas de pensiones. Es harto conocido que Panamá no podía evitar dicha crisis. Ningún gobernante se atrevió a llevar a cabo la profunda reforma necesaria para salvar la Caja de Seguro Social. El reciente mensaje del presidente Torrijos, de afrontar el asunto de lleno, es un acto de responsabilidad política que debe ser correspondido por el resto de la sociedad. El núcleo de la crisis es el profundo hoyo actuarial del programa de Invalidez, Vejez y Muerte. No solo hay un déficit que sobrepasa la capacidad de endeudamiento del país, sino que falta dinero para sufragar las pensiones a mediano y largo plazo. Tampoco se puede ignorar el pésimo servicio hospitalario y de atención médica que afecta al grueso de la población, ni el desgreño administrativo que carga la institución. Si no se actúa ahora, colapsará el sistema de seguridad social. Las próximas semanas son cruciales para la supervivencia del Seguro Social: su futuro y el del país están en juego. Es indispensable que iniciemos un debate serio y profundo, ajeno a la demagogia y a posturas dogmáticas estériles, tal y como lo está haciendo el resto de las naciones.
Hoy por Hoy 2005/02/14
14 feb 2005 - 05:00 AM
