En cuanto se conoció la noticia de la hospitalización del papa Juan Pablo II, millones de personas de todos los confines del mundo se solidarizaron con quien desde hace varios años padece de la enfermedad de Parkinson y más recientemente se le ha complicado con una afección respiratoria. La pregunta que muchos se hacen es si un Papa anciano, enfermo y dolorido puede mantenerse en el cargo. La Iglesia católica es una vastísima organización de más de mil 100 millones de feligreses, presente en los cinco continentes, con su propia diplomacia, su estructura jurídica, conferencias episcopales nacionales, universidades y órdenes religiosas, gobernadas por un soberano absoluto, el Papa, quien, según el canon 331 del Código del Derecho canónico, “tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente”. Los voceros del Vaticano han informado que la decisión final si el Papa debe o no renunciar le corresponderá únicamente a él. Lo cierto es que, independientemente de su decisión, el mundo estará pendiente de quién lo sucederá, ya que durante sus 26 años de pontificado ha llenado al mundo de amor y esperanza.
Hoy por Hoy 2005/02/13
13 feb 2005 - 05:00 AM
