Uno de los principales fundamentos de la democracia es la buena comunicación que debe existir entre el gobernante y su pueblo. Esto toma mayor valor en momentos en que el Gobierno panameño busca hacer cambios trascendentales en asuntos que afectan directamente a la población. Por eso resultó una burla el reciente viaje del presidente Torrijos a Estados Unidos cuando su Oficina de Prensa había informado que el Carnaval éste visitaría las comarcas indígenas. Si bien es cierto que los presidentes tienen derecho a disfrutar en privado con sus familias en los días de asueto, también lo es el derecho que tienen los ciudadanos de saber dónde viaja el mandatario. Y es que en la historia republicana hay antecedentes de rupturas del orden constitucional por viajes de presidentes que no fueron informados a sus conciudadanos. Además, no se trata de escudriñar la vida íntima del gobernante, se trata de lógica elemental, pues sería lamentable que los panameños se enteraran por medios extranjeros de algo que le haya pasado su Presidente. Señor Torrijos, los errores también enseñan y este es un buen ejemplo para aprender.
Hoy por Hoy 2005/02/09
09 feb 2005 - 05:00 AM
