La experiencia de los últimos años demuestra que el crecimiento de la economía no alcanza, por si solo, para garantizar los puestos de trabajo o los ingresos indispensables para las familias. Tampoco son suficientes los programas oficiales de asistencia social existentes. El empobrecimiento y la pérdida de expectativas de inserción económica han conducido a la frustración y al descreimiento en los valores sociales. No es extraño que los afectados, especialmente cuando se trata de jóvenes, busquen refugio en los paraísos artificiales de la droga y lleguen, por uno u otro camino, a alguna forma de delito o manifestación de violencia. Por lo tanto, la atención de las necesidades mínimas de la población y cuestiones elementales de seguridad recomiendan una acción más enérgica por parte de las autoridades destinadas a crear puestos de trabajo y oportunidades de progreso para el país. Ya no bastan las promesas de campaña, es hora de convertirlas en realidad en la vida nacional.
Hoy por Hoy 2005/02/07
07 feb 2005 - 05:00 AM
