Desde tiempos inmemoriales la humanidad ha sufrido los efectos de la pobreza. A través de los siglos han surgido toda clase de ideas, propósitos y propuestas, movimientos políticos y sociales, religiones, predicadores, agitadores, filósofos, políticos y muchos otros que claman por eliminar o reducir la pobreza. Nadie puede estar en contra de cualquier intento de mejorar la condición económica de los panameños. Las causas y soluciones a los problemas de la pobreza continúan como tema permanente de debate en todos los confines del mundo. Todavía no ha surgido una solución real, efectiva e inmediata, pero el Gobierno nos somete a una nueva reforma fiscal. Esperamos que con este esquema tributario, la política de gastos oficiales, el manejo de la deuda pública y la administración hacendaria se adecuen a la realidad de que somos pobres. Nunca han faltado los demagogos y falsos profetas que, a título de impulsar los gastos sociales, justifican los excesos y la ineficiencia. El país no aguanta más defraudación ni fracasos, y es hora de que, por amor a la patria, los gobernantes hagan un verdadero sacrificio para el futuro de la nación.
Hoy por Hoy 2005/02/01
01 feb 2005 - 05:00 AM
