El objetivo de la reforma tributaria es incrementar las recaudaciones fiscales. Entre las cosas que ameritan mayor examen está lo relativo a los arbitrarios cambios en el concepto de la territorialidad fiscal. En términos que deberían ser aclarados, se considerará como renta productiva dentro del territorio nacional determinadas actividades, sin considerar sus efectos en otros sectores económicos. En una economía como la panameña, dependiente en alto grado de actividades de servicios, es peligroso gravar componentes que tienen especial vinculación con el exterior. No podemos olvidar que el comercio internacional, las operaciones off-shore, las actividades portuarias, la marina mercante, el centro bancario, los seguros, el sistema de sociedades anónimas y el turismo, están vinculados al régimen tributario de la territorialidad que acertadamente hemos establecido en Panamá. No hay razón para cambiar lo que funciona bien y produce importantes beneficios en el empleo y la actividad económica. La territorialidad es la esencia del sistema impositivo panameño y de ello dependen dos terceras partes del producto interno bruto nacional. La contundencia de la cifra habla por sí sola.
Hoy por Hoy 2005/01/26
26 ene 2005 - 05:00 AM
