Desde hace tiempo se ha advertido que las reformas fiscales se han propuesto debido a un problema fiscal causado por el despilfarro de las finanzas en administraciones pasadas. Pero pudiera ser que por tratar de resolver un problema fiscal se originen situaciones graves de mayores consecuencias como la falta de empleo, tema ampliamente debatido durante la campaña política como una de las metas del actual gobierno. La ciudadanía resiente, con razón, el hecho de que la carga ha caído sobre ella, y sin embargo a los diputados, magistrados y otros funcionarios de alta jerarquía se les mantienen los beneficios, exoneraciones, gastos de representación y otros privilegios. Ni hablar de la falta de efectividad de las autoridades por cobrar los impuestos ya existentes, cuyos recaudos ahora faltan para balancear las finanzas públicas, amén de las vergonzosas prebendas a Panama Ports y tantas otras vivezas de inaceptable continuidad. Por eso, si empezaran a eliminar los privilegios antes señalados y a cobrar tributos a las empresas que lucran a costa de todos, mejoraría el flujo de caja y las cuentas empezarían a cuadrar.
Hoy por Hoy 2005/01/21
21 ene 2005 - 05:00 AM
