Para los gobiernos de esta y la pasada década, el área de la frontera con Colombia solo aparece en la agenda de seguridad. Pensaron que enviando policías bien armados solucionarían las dificultades en la región, pero no ha sido así porque los problemas tienen raíces profundas, y Darién es una provincia que se ha tenido en el olvido durante toda la vida republicana. No se puede garantizar la seguridad de manera artificial, manteniendo un pie de fuerza de un policía por cada 1.3 habitantes, como es el caso en Puerto Obaldía. Es necesario brindar condiciones de vida acordes con las necesidades de la población, que la desarrollen y la hagan partícipe de su destino. Por ello se impone que los diferentes sectores del país diseñen una política conjunta para lograr que este rincón de la patria deje de ser el patio trasero de Panamá y se convierta en polo de desarrollo. La responsabilidad es de todos los ciudadanos panameños. Es hora de que aprendamos a prescindir del gobierno cuando haga falta.
Hoy por Hoy 2005/01/15
15 ene 2005 - 05:00 AM
