El ex presidente Pérez Balladares considera mal intencionada la cobertura que La Prensa ha dado a las partidas discrecionales. A su entender, le estamos infligiendo "un daño al periodismo, al sistema democrático y al país" porque inducimos al público a creer que Moscoso y él han usado el mismo criterio para disponer de las partidas. Y como si su palabra no bastara, se apoya en la "autorizada opinión" de su buen amigo, el procurador Sossa, para validar la inquina en su contra. La conclusión sobre el buen o mal manejo de los fondos compete a los ciudadanos, quienes, por primera vez, empiezan a conocer sobre el uso y los abusos de esta fortuna. Atinadamente abolidas durante la administración Endara, las partidas discrecionales aparecieron con Pérez Balladares, a la mejor usanza del Panamá de los militares de sus años formativos. Durante su mandato jamás permitió que se supiera cómo se gastaron porque, además de ser discrecionales, las hizo secretas. Esta práctica fue bien imitada por su sucesora. Ambos las utilizaron como dinero propio, sin transparencia, y convencidos de que nunca sabríamos del derroche. Y es bueno que la ciudadanía sepa que las facturas que deben sustentar los gastos de ambos mandatarios sencillamente desaparecieron de la Presidencia -donde deberían estar por tratarse de fondos públicos- y que los medios estamos armando el rompecabezas a partir de imágenes de finiquitos huérfanos de mayores explicaciones. Pérez Balladares, que confiesa tener copia de las facturas en su casa, no las entrega a los medios. No es de extrañar, entonces, que sobre su uso continúe el mismo misterio que persigue al de su enriquecimiento personal.
Hoy por Hoy 2004/12/27
27 dic 2004 - 05:00 AM