Las recientes designaciones de Ana Matilde Gómez y Oscar Ceville como Procuradora de la Nación y como Procurador de la Administración, respectivamente, al parecer, han tenido aceptación por parte de la comunidad nacional. No se han generado mayores comentarios negativos sobre los profesionales designados. Sin embargo, dos son los aspectos que generan dudas e interrogantes. En el aspecto eminentemente institucional, esperamos, a diferencia a como se ha hecho siempre, que la Asamblea Nacional, tanto a través de la Comisión de Credenciales como del pleno, propicie un debate serio y profundo sobre la persona a la que por Constitución le corresponde perseguir los delitos, y sobre el funcionario que tiene que hacer las veces de abogado del Gobierno. Ojalá que la Asamblea no corra, en un mismo día, a ratificar en ambas instancias los nombramientos. Por otro lado, y más serio aún, está la gran duda que pende sobre estas nominaciones, al igual que sobre la de Dani Kuzniecky como Contralor General de la República: ¿cuán independientes serán o se atreverán a ser? Si son amigos o copartidarios del Presidente de la República, no es realmente tan importante. Pero sí lo es la necesidad de que sean funcionarios honestos y valientes que se atrevan a decirle NO a los poderosos que quieran abusar del poder.
Hoy por Hoy 2004/12/22
22 dic 2004 - 05:00 AM
