Si hay un acuerdo en este país es sobre el descontento de la población con respecto a la administración de justicia y la forma selectivamente blanda en que el Ministerio Público ha permitido la impunidad. La comunidad espera que con la designación del próximo Procurador de la Nación se recobre la confianza en las instituciones, particularmente en cuanto a la justicia penal se refiere, y se le devuelva a la Procuraduría la honorabilidad que merece. El Procurador de la Nación debe ser un abogado apolítico, con reconocida trayectoria profesional, que tenga firmeza en sus decisiones, además de una comprobada honestidad y decencia. No cabe duda de que con este nombramiento el gobierno de Martín Torrijos puede sellar con éxito su compromiso de campaña de alcanzar cero corrupción. Pero también es importante recordar que si no se escoge bien, se puede sepultar para siempre la esperanza de un país de que se haga justicia. Y es que la designación del nuevo Procurador permitirá calibrar el verdadero compromiso de Torrijos. Esperamos que no se equivoque y no designe a un clon de Sossa, quien en lugar de investigar los casos de corrupción se ensañó contra los medios de comunicación social cuando le señalaban el camino que debía seguir.
Hoy por Hoy 2004/12/20
20 dic 2004 - 05:00 AM
