Cuando se está discutiendo y promoviendo mejoras a la ley de carrera administrativa, es preocupante, por decir lo menos, que en instituciones del Estado se den signos que ponen en entredicho la estabilidad del funcionario, en un clima de inseguridad laboral que recuerda tiempos que creíamos se habían ido. La nota que dirigió la jefa de personal de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), en la que instruye seleccionar a un grupo de funcionarios para asistir a una actividad en la que participó el presidente Torrijos, y en la que se iba a pasar lista a los seleccionados, demuestra una vez más que la Patria Nueva tiene vicios de antaño. La comunidad mantiene en su memoria los hechos tristes perpetrados durante la dictadura militar, cuando se obligaba a los empleados públicos a asistir a actividades en la Plaza 5 de Mayo, desprestigiando de esa manera la dignidad del servidor público, porque eran conducidos a esos actos como si fueran una recua de animales. Muchos de esos funcionarios aceptaban con resignación esta práctica, porque para vivir dependían exclusivamente del exiguo salario que percibían. Lo peor de esto es que el actual administrador de la AMP ha guardado silencio cómplice ante la iniciativa de su subalterna. ¿Dónde queda el recurso humano en un área especializada como es la marítima? Y ni hablar de la congestión vehicular que esa actividad ocasionó, en horas en que precisamente la población se trasladaba a sus lugares de trabajo y en que los funcionarios debían estar prestando servicio en vez de estar marchando.
Hoy por Hoy 2004/12/10
10 dic 2004 - 05:00 AM
