Elogiable es la decisión del gobierno de Martín Torrijos de publicar -tal como lo prometió- el informe de gastos de la partida discrecional. Y es que el detalle del uso que se le da al dinero que pagan los contribuyentes es un requisito indispensable y sinónimo de la transparencia que debe imperar en toda gestión pública. Si esta práctica que ha adoptado Torrijos se hubiese establecido en los pasados gobiernos, lo más probable es que el pueblo panameño hubiese evitado el escandaloso despilfarro de dineros públicos en artículos superfluos como joyas, ropa, asesorías y cirugías plásticas de amigos o familiares de los inquilinos del Palacio de las Garzas. La acción de Torrijos es plausible desde todo punto de vista. Hace un par de semanas, el gobierno nos sorprendió gratamente con el arresto de un funcionario que intentó coimear a un empresario. Estas dos acciones, al menos, reviven la esperanza de que la corrupción es un flagelo que ha empezado a ser combatido y de que es en serio el compromiso de cero corrupción que prometió el actual gobernante. Ojalá estos actos no sean hechos aislados.
Hoy por Hoy 2004/12/07
07 dic 2004 - 05:00 AM