El inicio de la construcción del edificio que albergará el Museo de la Biodiversidad es una noticia bien recibida. Se trata de una iniciativa nacional que ha logrado superar toda clase de obstáculos técnicos y políticos, gracias a la visión y tenacidad de un grupo de panameños gestores del ambicioso proyecto. Se trata de una obra que combina un espectacular diseño, de la pluma de quien hoy en día es el arquitecto más famoso del mundo, con una propuesta que expondrá la riqueza biológica del Istmo, no solo a los extranjeros, sino a los nacionales, porque contiene un importante componente educativo para los panameños. Más allá del gran impacto de la obra, que sin duda nos acerca a los proyectos que se gestan en las grandes capitales del mundo y que seguramente se convertirá en un nuevo ícono de la ciudad capital, es justo resaltar un aspecto meritorio: la iniciativa de ilustres ciudadanos fue favorablemente acogida por dos Administraciones distintas y corresponderá a la actual, la tercera consecutiva, terminarla. Es un proyecto de Estado, bien concebido y manejado con responsabilidad, que nos ofrece un raro ejemplo de acciones que van más allá de las efímeras obras electoreras de cada quinquenio, para dotarnos de proyectos que trascienden para beneficio del país.
Hoy por Hoy 2004/11/28
28 nov 2004 - 05:00 AM
