Es evidente que frente a las grandes posibilidades que presenta Panamá en materia de turismo, el papel del Estado es crucial para facilitar que los inversionistas reciban las condiciones adecuadas para establecer sus empresas. Es notorio que las provincias que más potencial turístico presentan son precisamente aquellas que se encuentran en condiciones más precarias. En el caso de Bocas del Toro, cuyas playas, ríos y montañas son de incomparable belleza natural y han despertado interés de muchos promotores de turismo, resulta contradictorio que no cuente con los servicios públicos indispensables para garantizar la seguridad y salud de los habitantes. La escasez de agua potable y energía eléctrica es una realidad que está ahuyentando a los turistas. No es ningún secreto que los grandes proyectos turísticos del mundo, dígase Cancún, Hawai, Tailandia y las costas del Mediterráneo, estuvieron antecedidos por planificaciones en infraestructura de acueductos, potabilizadoras, tendidos eléctricos, redes de comunicaciones y aeropuertos. Y en el caso de Colón, mientras los revoltosos sigan creando un ambiente oscilante entre el autoritarismo y la anarquía, a ningún turista en su sano juicio se le ocurrirá regresar por estas tierras. Por tanto, querer atraer turistas a Panamá sin antes haber invertido en servicios básicos y seguridad tendrá sus limitaciones, porque tarde o temprano se descubrirá que tenemos serias deficiencias que nos restan competitividad en este mercado tan selectivo.
Hoy por Hoy 2004/11/21
21 nov 2004 - 05:00 AM
