La historia no engaña: en cien años de vida republicana se han producido muchos -demasiados- golpes de Estado, tres de ellos con la intervención directa de la Policía. Los panameños no quieren repetir la experiencia, más aún cuando el último golpe que dio la institución armada dejó como saldo más de cien desaparecidos y el exilio de decenas de personas durante los 21 años que se mantuvo en el poder. Por esa realidad, se proscribió constitucionalmente el ejército y se estableció que solo civiles pueden dirigir la institución. Por ello resulta preocupante el despliegue de poder que hizo la Fuerza Pública durante los desfiles patrios, como si se estuviera preparando el terreno para que a un uniformado, aunque sea un oficial de carrera, se le encargue la dirección de la Policía, como ha señalado el Presidente de la República. Semejante responsabilidad no se le debe dar a un uniformado, oficial de carrera o militar, porque la Policía no se ha ganado la confianza de los panameños, confianza que se debilita cada vez que un agente es involucrado en actos ilícitos o abusos de poder como se ha registrado en los últimos 30 días. Señor Presidente, el pasado reciente indica que la prudencia es su mejor consejera.
Hoy por Hoy 2004/11/07
07 nov 2004 - 05:00 AM
