Con más de un centenario de República independiente, deberíamos tener sobrada experiencia en la organización de desfiles para las festividades patrias que celebramos cada año. Sin embargo, no es así. Cada vez que debe realizarse algún desfile para conmemorar cualquiera ocasión de cierta importancia nacional o municipal incluso es como si fuera la primera vez. Para ello se nombra una comisión especial integrada por personas que tienen excelentes intenciones, pero muy poca experiencia. Los resultados suelen ser lamentables, como hemos podido comprobar en los últimos años. Pareciera que el método adoptado es el de ensayo y error, cuando no tendría que ser así porque los desfiles no son actividades esotéricas que requieran de estudios o especializaciones. Basta con aplicar el sentido común para que las decisiones adoptadas sean buenas. Los desfiles razonablemente breves y que no requieran extraordinarios sacrificios de tiempo, energía y recursos son los que la gente mejor recuerda. Así ocurre en las ciudades civilizadas del mundo, donde la densidad demográfica es muchas veces mayor que en la ciudad de Panamá. No deberíamos tardar tanto en encontrar una solución definitiva a un problema que, debidamente enfocado, dejaría de serlo.
Hoy por Hoy 2004/11/05
05 nov 2004 - 05:00 AM