Un buen banquero sabe que debe diversificar su portafolios de inversiones y no poner todos los huevos en una misma canasta. Pero esta norma elemental fue violada por el gerente del Banco Nacional y los miembros de su junta directiva durante la pasada administración, cuando en el proyecto Prados del Este comprometieron los dineros de muchas familias humildes en una iniciativa cuya viabilidad era exageradamente riesgosa. Es criminal e inmoral que este funcionario y los demás dignatarios hayan jugado con la vida de seres humanos que pusieron los ahorros de toda su vida para comprarse lo más significativo para un grupo familiar: una casa propia. En el primer aguacero de una estación lluviosa normal perdieron sus enseres bajo el lodo. Las familias, en su mayoría compuestas por mujeres y niños, debieron ser trasladadas a una zona segura para proteger sus vidas. ¿Pero, quién responde hoy por ellos? Es hora de que en este país, en el que se habla tanto de corrupción, de que el gobierno está haciendo auditorías y de que están del lado de la justicia, las autoridades tomen el toro por los cachos y los culpables sean llevados ante los tribunales. Ni venganzas ni revanchas, solo que los responsables asuman las consecuencias de sus actos, con el fin de que las palabras no se las lleve el viento, como el río cegó 13 vidas.
Hoy por Hoy 2004/10/29
29 oct 2004 - 05:00 AM
