El proceso de desarme y los acuerdos de no proliferación nuclear anticiparon, durante la década del 80, el fin de la Guerra Fría. Pero los avances posteriores, desde la caída del muro de Berlín en la pasada década, estuvieron acompañados por nuevas amenazas, como la diseminación de armas de destrucción masiva y la actuación de potencias regionales en posesión de tecnología nuclear. Focos de conflicto, como los que envuelven a India y Paquistán, Rusia y Chechenia, China y Taiwan, Irak e Irán, y ahora más recientemente a las dos Coreas, tienen por ello un grado de peligrosidad desconocida. En casi todos esos casos, dichos países están fuera de los acuerdos de prohibición de pruebas nucleares. Este es uno de los motivos argüidos por la oposición demócrata para obstruir la iniciativa de la administración Bush. Se alega que las amenazas y riesgos del actual contexto internacional desaconsejan que Estados Unidos “autolimite” su capacidad nuclear mientras otros países la desarrollan o mantienen. Pero no se contemplan los peligros de exponer una primacía indiscutida en la disposición y el control de los arsenales atómicos cuando ya no existe carrera armamentista entre dos superpotencias y urge evitar que el potencial de destrucción atómica se disemine y pueda ser utilizado en alguno de los tantos conflictos que hoy proliferan en el mundo.
Hoy por Hoy 2004/10/27
27 oct 2004 - 05:00 AM