En un hecho sin precedentes, en el que participaron dos mandatarios centroamericanos y un premio Nobel de la Paz, y más de 450 delegados de medios de comunicación, ayer durante la sexagésima Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa, se reconoció alto y claro que la libertad de prensa y el respeto de los derechos humanos son elementos indispensables para la creación de una verdadera democracia. Pero esa democracia parece haber perdido credibilidad y está herida de gravedad. En muchos países, son patéticos la carencia de valores éticos, morales y espirituales de los gobernantes, la indiferencia por la falta de justicia y el cinismo de aquellos que defienden privilegios y canonjías. Por eso, los medios de comunicación tienen la responsabilidad de convertirse en un arma contra la corrupción y la impunidad, impulsando un periodismo que promueva la transparencia, la veracidad y la credibilidad de quienes dirigen la vida política y económica de nuestros países. Nadie espera que este trabajo sea fácil. Pero frente a la realidad en que se encuentra ensombrecida nuestra región, debe prevalecer un análisis juicioso e inteligente, y se debe utilizar tal libertad de expresión con toda responsabilidad.
Hoy por Hoy 2004/10/26
26 oct 2004 - 05:00 AM
