La educación es la base fundamental para el desarrollo de las sociedades. Por desgracia, tras el golpe militar de 1968, los sucesivos gobiernos de Panamá han hecho caso omiso a esta máxima. Si bien es cierto que durante el proceso revolucionario se masificó la educación, también es cierto que la calidad de la enseñanza decreció y hoy es común escuchar frases alusivas al extraordinario desempeño de los "maestros de antes", porque los que enseñan en la actualidad carecen de excelencia pedagógica. El deterioro paulatino de la calidad de la enseñanza ha comenzado a dar sus amargos frutos y ha alcanzado los claustros universitarios. Basta echarle una mirada a un reciente estudio que determinó que las universidades panameñas no investigan y es palpable que en nuestras casas de estudios superiores -públicas o privadas- hay carencia de productividad intelectual. Frente a este grave problema, urge que el Gobierno vuelque todos sus esfuerzos para llevar a la educación al sitial que le corresponde. De lo contrario, privará del verdadero conocimiento a las futuras generaciones.
Hoy por Hoy 2004/10/18
18 oct 2004 - 05:00 AM