Al margen de los argumentos legales que puedan existir a favor y en contra de la aplicación de la Ley Faúndes al magistrado Pereira Burgos, y de su reemplazo en la Corte Suprema de Justicia, existe una realidad que no se puede esconder: su actuación como administrador de justicia es más que cuestionable. El magistrado ha sido pieza clave en el deterioro de la ya casi inexistente credibilidad de la Corte, una institución enteramente responsable por la pérdida de respeto ciudadano, por su inconsistencia, por su propia inacción, por las decisiones politiqueras y por su absoluta falta de independencia. Señor magistrado, antes que esperar un eventual enfrentamiento constitucional que se avecina entre los órganos del Estado, renuncie con hidalguía y ahórrele al país más sinsabores. Este país necesita en la Corte a quienes estén dispuestos a devolverle al Organo Judicial su independencia y credibilidad.
Hoy por Hoy 2004/10/15
15 oct 2004 - 05:00 AM
