En nuestro país, lamentablemente, rige la táctica de la confrontación permanente y de la descalificación del adversario. En homenaje a esa metodología se exacerban las divisiones políticas y sociales, y se reviven continuamente los enconos del pasado. El actual gobierno no ha vacilado en alentar los enfrentamientos y en culpar de todos los males imaginables a las personas, los sectores y las instituciones que tuvieron algún protagonismo en otro tiempo. Pareciera como si gobernar fuera confrontar, destruir al enemigo de turno o plantear encrucijadas y antinomias de las que solo pueda salirse con la derrota total de un bando u otro. Es por eso que hoy día algunos sectores están pasándole la factura al propio gobierno, porque éste en vez de construir y decidir en función de un plan de trabajo, se ha limitado a conducir el Estado mirando continuamente a través del espejo retrovisor, haciendo exactamente lo que hizo el gobierno de Mireya Moscoso durante cinco años y que fue tan duramente criticado. La comunidad está ansiosa porque las autoridades competentes investiguen y sancionen a quienes se encuentre culpables por actos de corrupción, pero el país no puede detenerse. El gobierno debe cumplir con responsabilidad su misión de conducir al país con una visión clara del futuro.
Hoy por Hoy 2004/10/13
13 oct 2004 - 05:00 AM
