El apoyo que acaba de anunciar República Dominicana a la ciudad de Miami para que esta sea la sede del ALCA debe servir de advertencia a las autoridades del actual Gobierno de que las políticas de Estado deben ser permanentes y continuas. No hay razón para que hayamos dejado escapar el apoyo que el país caribeño meses antes había ofrecido a Panamá. La tesis de que sin ALCA no hay sede permanente y que por eso se ha descuidado el impulso que se traía desde el gobierno anterior es incorrecta y las equivocaciones se pagan caro. Similar situación ocurrió con el ministro de Economía y Finanzas, quien semanas atrás anunció en Nueva York que la economía panameña no crecería al ritmo que se había proyectado sino a un escaso 3.5%, creando zozobra en el mundo económico. Afortunadamente, el jefe de la cartera luego rectificó y dijo que lo "habían mal interpretado". Es hora de que la politiquería quede atrás y el gobierno rectifique su rumbo porque, de no hacerlo, se habrá perdido todo un esfuerzo y los millones de dólares que significaría obtener esta sede. Y también la oportunidad de convertir a Panamá en la Ginebra de América.
Hoy por Hoy 2004/10/12
12 oct 2004 - 05:00 AM
