Las declaraciones del señor Aristides Royo, actual presidente del Consejo Permanente de Embajadores de la OEA, acerca de que el secretario general Miguel A. Rodríguez debe permanecer en su cargo, son contradictorias con los eslóganes y frases que las nuevas autoridades han pregonado para dar inicio a una supuesta patria nueva. Cero corrupción debe alcanzar también a nuestros embajadores designados en el exterior y por tanto no se les debe permitir ningún tipo de tolerancia a escándalos que involucren actos de corrupción. El mensaje que está enviando Royo, en medio de la actual crisis que se vive en la OEA, debe asumirse como tangencial a los principios de esa organización, que hace muy poco exhortó a sus miembros a aprobar estatutos contra la corrupción. La conducta de Royo y de la mayoría de los embajadores de los 34 países es muy similar a la adoptada por la anterior administración, cuando decía que hasta que no le trajeran las pruebas no investigaría. Lo lógico es que Panamá se una a Costa Rica en su lucha contra la corrupción, y se comprometa con los valores de justicia y transparencia que deben imperar. De lo contrario, seremos cómplices, por inacción, de aquellos que estén involucrados en estos delitos.
Hoy por Hoy 2004/10/08
08 oct 2004 - 05:00 AM
