Ultimamente, algunos servidores públicos de alta jerarquía están sufriendo una crisis de identidad. No se han dado cuenta de que desde el momento en que toman posesión de su cargo las palabras a título personal dejan de tener importancia y más aún si tratan temas de interés público. Esto demuestra una sola cosa: sus criterios como ciudadanos no siempre coinciden con los criterios que deben manifestar como funcionarios. Su conducta está caracterizada por un desdoblamiento de la personalidad tipo Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, y marcada por una dualidad de pensamiento y una ambigüedad que se manifiesta a la hora de tomar decisiones. Desde el presidente de la República hacia abajo, incluyendo a sus vicepresidentes, ministros o cualquier otro funcionario que represente a alguno de los órganos del Estado, no pueden pretender que cuando se dirigen a algún medio de comunicación lo hacen a título personal. Como autoridades que son, deben manejarse de manera coordinada, y en nada ayuda que intercalen sus opiniones sin consideración de que en la realidad debieran estar pensando en los mejores intereses del país.
Hoy por Hoy 2004/10/01
01 oct 2004 - 05:00 AM
