A inicios de este año, el barril de crudo costaba menos de 33 dólares en los mercados internacionales. Hoy supera los 50. No se trata de una subida pasajera, sino de un elemento duradero que está afectando la economía mundial de manera importante. Los países consumidores, como Panamá, deberán esforzarse por introducir medidas que palíen el efecto inflacionario de esta alza, al tiempo que los países productores recuperan sus niveles de reservas y ven aliviadas sus crisis financieras. Esta situación, sin duda alguna, se dejará notar en el bolsillo de los consumidores panameños. Se estima que por cada 10 centavos de aumento en el precio de la gasolina, la pérdida de bienestar de los consumidores asciende a más de 25 millones de dólares por año. Es preciso redoblar esfuerzos para que las autoridades responsables formulen una política energética que minimice la vulnerabilidad del país con respecto al aumento en los precios del petróleo. De lo contrario, no habrá austeridad ni plan de ahorro que pueda evitar la fuga de recursos que se crea por el consumo de combustible en el país.
Hoy por Hoy 2004/09/30
30 sep 2004 - 05:00 AM
