Hemos dicho en múltiples ocasiones que el problema del aumento del delito y la violencia debe enfrentarse con una estrategia político criminal y no con movimientos espasmódicos de mano dura o mano amiga. Tal vez el verdadero problema sea que no se entiende qué es política criminal. En otras palabras, se necesita una acción integral de Gobierno planificada, con fines determinados, con etapas, agendas y evaluaciones. Es preciso abandonar el mismo esquema criminológico que no sale de los lugares comunes, repitiendo que el delito es un problema socioeconómico, cultural, de marginalidad, de logística o corrupción policial, que el sistema penal no es eficaz, que las leyes están mal hechas. El tema no consiste en jugar con estos u otros argumentos y usar el que más le convenga al interlocutor de modo de quedar exculpado de acuerdo al lugar en que funcional o políticamente se encuentre en ese momento. La solución no son recetas mágicas y estereotipadas que se puedan publicar en un cuadernillo y que baste con seguir sus instrucciones para lograr los resultados. Son programas que tienen que adecuarse a la realidad de cada ciudad o poblado y que, por lo tanto, necesitan de una labor conjunta entre los distintos estamentos de seguridad. Todo lo demás va a seguir conduciendo al fracaso.
Hoy por Hoy 2004/09/29
29 sep 2004 - 05:00 AM