Escasa repercusión ha tenido en el ámbito internacional la tragedia que vivió el pueblo haitiano tras el paso del huracán Jeanne, que dejó más de un millar de muertos e igual número de desaparecidos. Este escenario dantesco, sumado a la extrema pobreza y la violencia endémica, deja al país antillano con un alto riesgo de que poco o nada quede en esta pequeña isla caribeña. Sucesiones, derrocamientos, dictaduras y encierros, además de varias intervenciones militares internacionales, han dejado a los haitianos sumergidos en el atraso y la miseria, y sometidos a lo largo de su historia a sucesivos regímenes de crueldad y explotación. Con el saldo de las inundaciones por el huracán, nuevamente se dilatan las esperanzas de reconstrucción. Ahora, la isla sucumbe ante el bandolerismo, la intriga y la incertidumbre, continuando así una crisis que refleja la extrema precariedad de sus condiciones económicas y sociales. No debe olvidarse que, en el caso de Haití, existe un agregado de compromisos hemisféricos respecto a no dejar caer al castigado país nuevamente en el olvido y en su propia desgracia.
Hoy por Hoy 2004/09/26
26 sep 2004 - 05:00 AM