Según una vieja historia casi olvidada, la ciudad de Panamá se enorgullecía de ser una de las más limpias del mundo. Hoy resulta evidente que esta ciudad no podría ubicarse en semejante pedestal por una razón visible para cualquier habitante o transeúnte: Panamá está sucia. Sucios están sus ríos, playas, calles y barriadas. Uno de los motivos de esta situación es la deficiencia en la recolección de los desperdicios. Este punto es responsabilidad de las autoridades que tienen que exigir el cumplimiento estricto de este servicio. Pero, otra parte de la responsabilidad corresponde a los vecinos y comerciantes que utilizan la vía pública como vaciadero de basura. Esto es, a su vez, parte de un extendido y complejo síntoma social: la falta de respeto por el espacio público que tienen los ciudadanos y que implica el desconocimiento de los derechos de los demás. Por ello, el Gobierno Nacional tiene que iniciar una oportuna campaña de educación urbanística que debe complementarse con otras iniciativas, como la aplicación de sanciones a quienes no cumplen las normas establecidas, cuyos responsables son, en muchos casos, fácilmente detectables.
Hoy por Hoy 2004/09/22
22 sep 2004 - 05:00 AM