Las drásticas medidas de austeridad anunciadas por el Consejo de Gabinete y por casi todos los gobiernos que lo han antecedido son, desde la óptica de la burocracia oficial, medidas cosméticas porque históricamente no han surtido efecto alguno. Hay que entender que la retórica y la voluntad de ejecución no van de la mano. La austeridad, en cualquier tiempo y circunstancia, es impopular. Por tanto, es difícil adoptar, ejecutar y sostener políticamente un programa que tenga como finalidad apretar el cinturón, especialmente si ese apretón tiene como consecuencias el desmantelamiento del aparato oficial y la suspensión de prácticas clientelistas. El propio gobierno ha impuesto la vara con la cual será medido, para bien o para mal. Y no hay discurso que le haga olvidar al panameño esa gran verdad.
Hoy por Hoy 2004/09/17
17 sep 2004 - 05:00 AM