La propuesta del Gobierno de tomar medidas para contrarrestar la crisis financiera nacional marca un punto de inflexión importante en la administración de ese problema, que incluso ha repercutido desfavorablemente en los mercados del mundo. Sin embargo, para que el impacto negativo de orden psicológico se transforme en un reordenamiento positivo, habrá que esperar los resultados definitivos del aporte que ha hecho el equipo económico a la solución de la crisis. Como se dijo, esta realidad exige al Gobierno una obligación de seguir buscando mecanismos para sanear las cuentas públicas y crear un ambiente propicio para que los organismos internacionales y los inversionistas perciban transparencia en el manejo de la cosa pública. Para ello, es esencial la planificación y elaboración de un proyecto de Presupuesto para el 2005 que balancee los gastos con los ingresos y asegure la salida del agujero financiero en que se encuentra sumido el país. Por supuesto, el grado y profundidad del mismo sería hoy menor si la pasada administración, en lugar de insistir en el optimismo y en la desestimación de los riesgos, hubiera iniciado hace tres años una estrategia preventiva, cuando la crisis ya producía señales fuertes de advertencia.
Hoy por Hoy 2004/09/16
16 sep 2004 - 05:00 AM