Son pocos los funcionarios de la pasada administración que salieron de sus cargos en el gobierno con la frente en alto. Entre estos, Liriola Pittí, del IPAT; Arturo Alvarado, de SINAPROC, y Laurencio Guardia, del IDAAN. A ellos, nadie les puede endilgar manejos sospechosos en el patrimonio del Estado o que actuaron para favorecer intereses personales o de amigos de su círculo más cercano. En el caso de Guardia, ya lo hizo antes cuando fue ministro en la administración Endara, cuyo único norte de trabajo fue la búsqueda constante del interés de la mayoría de los panameños. Juan José Amado III, su reemplazo en el IDAAN, tiene grandes retos, entre los que destaca continuar los trabajos que Guardia, por cuestiones de tiempo, no pudo concretar. Pero, además, deberá seguir sus pasos con transparencia, ecuanimidad en la toma de decisiones y honestidad en todas sus actuaciones. La comunidad estará vigilante de que el IDAAN no forme parte del botín político en que siempre han querido convertirlo. Pero el reto es extensivo a todos los funcionarios, para que así como Guardia, Pittí y Alvarado, finalizado el quinquenio, puedan salir a la calle sin que nadie los señale por corruptos, ya que en sus manos está el renacer de este país.
Hoy por Hoy 2004/09/15
15 sep 2004 - 05:00 AM
