El presupuesto general del Estado es un instrumento de enorme importancia porque en él se consignan las previsiones sobre los principales indicadores de las finanzas públicas. Por eso, cuando un presupuesto no se confecciona de acuerdo con criterios realistas, pierde utilidad y contribuye a generar incertidumbre sobre el futuro de la economía nacional y de las perspectivas de crecimiento en general. Esto es lo que pasa, precisamente, con el presupuesto actual, que contiene objetivos que son completamente inalcanzables y carece de todo fundamento de administración racional y transparente. Los denominados recortes o contención de gastos se hicieron improvisadamente, los aportes fueron distribuidos de forma arbitraria y de acuerdo con lealtades políticas más que según las necesidades de desarrollo de cada proyecto. El presupuesto ha sido objeto de tantos maquillajes, manipulaciones y alteraciones que es prácticamente insalvable. Corresponde ahora al nuevo gobierno recuperar la credibilidad y preparar para el año 2005 un presupuesto que muestre con exactitud lo que requiere el país para salir adelante y afrontar sus compromisos: ahorro, disciplina y austeridad.
Hoy por Hoy 2004/09/11
11 sep 2004 - 05:00 AM
