Superados los discursos emotivos del día de toma de posesión, y los aplausos y nerviosismos del debut con las distintas transmisiones de mando en varias instituciones, las autoridades confrontan hoy una triste realidad: el país está en crisis y la tarea por delante no es nada fácil. Deberán devolverle la dignidad a un pueblo que es víctima de altos índices de desempleo, de pobreza, de inseguridad ciudadana, del despilfarro de los fondos públicos y de instituciones a merced de la corrupción e impunidad. El nuevo gobierno debe centrarse en la solución de estos problemas, para lo cual requerirá de un liderazgo real y efectivo. El país se aferra a la esperanza de que Martín Torrijos cumpla sus compromisos de campaña, ratificados en su discurso del pasado 1 de septiembre. Ante este panorama resulta urgente la designación de un grupo de personas calificadas que encabece un proceso de auditoría en cada una de las instituciones del Estado, especialmente en el Banco Nacional y en la Caja de Ahorros, y que rinda en un tiempo perentorio un informe suficientemente detallado a la comunidad sobre el estado en que se encuentra la cosa pública. El Ministerio Público deberá estar acorde con este nuevo reto. De lo contrario, la incredulidad en la justicia llegará a un punto de no retorno.
Hoy por Hoy 2004/09/06
06 sep 2004 - 05:00 AM