No cabe la menor duda de que la inseguridad en el país es agobiante, los índices de criminalidad van en ascenso y la comunidad vive en ascuas frente a la ausencia de una política responsable de vigilancia, seguridad y protección ciudadana. Pero ponerle adjetivos al tratamiento que se le dispensa a los delincuentes no es serio ni corresponde a ningún funcionario hacerlo. Solamente la ley puede indicar los límites de las acciones o de la omisión de las autoridades. La mano de la ley no debe ser ni dura ni suave, debe ser justa, tomando en cuenta el conjunto de circunstancias agravantes y atenuantes que el derecho establece. Hacerlo de una manera distinta, sería mezclar las funciones de las autoridades judiciales con la demagogia de los políticos, lo que hasta ahora solo ha traído al país una cuota de impunidad, indultos, injusticia e inseguridad. Y eso no es lo que la población espera.
Hoy por Hoy 2004/09/04
04 sep 2004 - 05:00 AM
