En vista del desgaste al que fue sometido el tan publicitado “consenso”, la Presidenta de la República se ha sacado de la manga una nueva palabra: morbo. Según la Real Academia Española de la Lengua, morbo es el interés malsano por personas o cosas, o atracción hacia acontecimientos desagradables. Pero la gobernante la utiliza para definir la responsabilidad que tienen los medios de comunicación de fiscalizar la gestión pública y la obligación de los funcionarios de rendir cuentas de sus actos a la comunidad. La presidenta se escuda en la palabra morbo para justificar su falta de transparencia y el incumplimiento de sus promesas de campaña y sus deberes constitucionales y legales. También la usa para acusar a todo aquel que ose pedir información sobre el uso y destino de las partidas discrecionales, en torno al hundimiento forzoso de un helicóptero, el verdadero origen de los “durodólares”, la dudosa licitación de la casa de descanso presidencial en Punta Mala y la novedosa concesión de un “terrenito” adyacente a esta mansión y los viajes faraónicos, entre otros. Todavía hay quienes recuerdan cuando, siendo candidata, Moscoso hacía promesas y repetía que ella jamás cometería los mismos errores que su antecesor... otro que se fue de Palacio sin rendir cuentas.
Hoy por Hoy 2004/08/23
23 ago 2004 - 05:00 AM