Las decisiones de un país deben tomarse en dos dimensiones: tiempo y espacio. Hay que saber llenar los espacios y también considerar el momento más oportuno para hacerlo. En el caso de los nombramientos de ministros y altos dignatarios del próximo gobierno, la decisión del presidente electo ha sido aplaudida por los nombres de quienes conforman su equipo de gobierno. Independiente de ello, cada una de estas personas tendrá que demostrar con sus actos si está a la altura de las responsabilidades que se le han encomendado. Pero donde el señor Torrijos falló fue en el tiempo que se ha tomado para hacer tales designaciones. Fueron esporádicas, dieron paso a la especulación y mantuvieron en vilo a la comunidad. Huelga comentar que fue el propio Torrijos quien, en la noche del triunfo electoral, prometió que en un mes informaría sobre los integrantes de su gabinete. Lástima que no haya aprovechado el único beneficio que otorga una dilatada transición. Ahora sorprende que el presidente electo haya anunciado áuditos en el Banco Nacional de Panamá y en la Caja de Ahorros, sin siquiera informar a la comunidad quiénes estarán al frente de estas instituciones financieras del Estado panameño. Postergar aún más las designaciones pendientes es, sin duda, otro error del gobierno entrante.
Hoy por Hoy 2004/08/17
17 ago 2004 - 05:00 AM
