Cuando la justicia es tardía o simplemente es aniquilada por el monstruo de la impunidad, el poder de la humillación puede ser arrollador. De eso se trata la revocatoria de visas por parte de los Estados Unidos a ciudadanos panameños que han sido investigados o se encuentran vinculados a escandalosos actos de corrupción. Si hay algo que se logra con esta acción es precisamente avergonzar. Históricamente, las grandes luchas por los derechos humanos y el medio ambiente se han ganado gracias a los medios de comunicación y la sociedad civil que han creído en lo que se conoce como ‘the power of shame’. Si la justicia no cumple con su papel, entonces hay que impulsar mecanismos que avergüencen y pongan en el ojo de la tormenta a quienes se han burlado de ella. Los Estados tienen el poder soberano de otorgar y revocar visas a cualquier extranjero, por las razones que considere necesarias. ¿Cuántas veces Panamá ha sido santuario para políticos que huyen de la justicia de sus países? Si bien la medida de revocatoria de visas puede pecar de arbitraria, todos los países de la comunidad internacional deberían cerrar sus puertas a delincuentes que, por lo general, se salen con la suya luego de acumular grandes fortunas a costa de su gente.
Hoy por Hoy 2004/07/31
31 jul 2004 - 05:00 AM
