Frente a los permanentes abusos y atropellos de algunos desalmados conductores de buses es necesario aplicar una férrea política preventiva y correctiva y, en caso de faltas graves, se les debe eliminar de por vida la licencia de conducir. Igualmente debe aplicarse la misma sanción a los conductores particulares que manejan en estado de embriaguez y convierten sus vehículos en máquinas de muerte. Es inconcebible que los conductores que atropellan y matan a personas inocentes vuelvan a las calles a transitar como si nada hubiera pasado, ante la pasividad de las autoridades encargadas de regular el tránsito en Panamá. Es recomendable que en estos casos también se alargue la mano dura para controlar de una vez por todas un mal endémico que ha llenado a los hogares de luto y acabado con vidas de personas en edad productiva. Esto, a parte de ser una abierta violación a los derechos ciudadanos, crea una impunidad peligrosa que puede ser imitada por otros conductores del transporte colectivo, selectivo y particular. Para evitar esto, es necesario que cuanto antes se incluya una disposición dentro del proyecto en discusión actualmente en la Asamblea Legislativa para su inmediata aprobación. De lo contrario, en nuestras avenidas, calles, aceras y casas prevalecerá la ley del “sálvese quien pueda”.
Hoy por Hoy 2004/07/30
30 jul 2004 - 05:00 AM