El libre comercio puede ser un instrumento de progreso, pero, así mismo, si los países no se preparan y las negociaciones son mal llevadas, puede tener altos costos. No hay duda de la gran oportunidad que representa la firma de un TLC con Estados Unidos, nuestro mayor socio comercial. Sin embargo, los productores han hablado claro y el equipo negociador no debe ceder ante la presión y pararse firme en defensa de los sectores sensitivos. Sea exclusión o desgravación arancelaria, las posturas del Gobierno deben tomar en cuenta diversos factores, por ejemplo, ¿pueden nuestros sectores sensitivos competir contra productos fuertemente subsidiados? ¿está el gobierno en capacidad de subsidiar a estos sectores para que puedan competir? ¿nos hemos preparado para reconvertir a los productores de rubros que podrían desaparecer? ¿está nuestro mercado laboral preparado para reacomodar la fuerza laboral que puede quedar desplazada en los primeros años de implementación del TLC? Estas y muchas otras son las preguntas que los panameños hemos debido plantearnos hace mucho tiempo, porque solamente así es que pueden definirse políticas de negociación claras, que sirvan de base para la firma de tratados de libre comercio que generen desarrollo, plazas de trabajo y crecimiento económico.
Hoy por Hoy 2004/07/14
14 jul 2004 - 05:00 AM
