Un análisis de las estadísticas sociales de la última década permite confirmar que el desempleo ha crecido notoriamente entre la población que cuenta con estudios universitarios. Esta tendencia es reveladora de una desconexión entre la evolución del mercado laboral, la formación educativa y la dotación de capacidades, cuyo resultado se paga en términos de altos costos económicos, mala asignación de recursos y frustraciones individuales y colectivas. Se estima que la desocupación crece en el segmento de quienes tienen mayor nivel educativo, debido a que el mercado no logra absorber el creciente número de profesionales que egresan de las universidades. Esto significa que el sistema educativo genera expectativas superiores a las que permiten una inserción fructífera en el campo profesional y que no se ven acompañadas por las restricciones que impone el mercado laboral. El número de universidades cada vez es mayor, igualmente la matrícula ha subido en el orden de 15% en los últimos tres años. A ello deben añadirse otros cambios, como la alta rotación en los empleos, la subocupación y los bajos salarios, que refuerzan la necesidad de una redefinición en la educación superior, en orden a flexibilizar y adaptar las carreras universitarias a las necesidades de inserción de los futuros graduados para revertir los niveles de desempleo.
Hoy por Hoy 2004/07/12
12 jul 2004 - 05:00 AM