La eliminación de las leyes de desacato está más cerca. Prueba de ello es el gran paso que dio ayer la Asamblea Legislativa al aprobar, en primer debate, la eliminación del numeral 1 del artículo 33 de la Constitución Política. Este artículo es el que permite que los funcionarios con mando y jurisdicción puedan ordenar el arresto de una persona por irrespeto, sin juicio previo. Resulta vergonzoso que Panamá, en pleno siglo XXI, todavía mantenga en su Constitución una norma que permita que un ciudadano pueda ser privado de su libertad sin ser sometido a un juicio, o al menos ser escuchado. Penar sin juicio previo es retroceder a lo más primitivo del derecho penal; es más una venganza que una sanción. Es desconocer la esencia misma del debido proceso, dándole más importancia al capricho del funcionario cuyo ego se siente ofendido. De aprobarse esta reforma, Panamá finalmente cumpliría con una obligación que nos imponen numerosas declaraciones y algunos convenios internacionales, los cuales en su mayoría son ignorados por nuestro derecho interno. El artículo 33 de la Carta Magna es una de esas normas que amenazan la libertad de expresión en Panamá, y siempre ha contribuido a que seamos señalados como 'país de atención' en esta materia. Independientemente de si las reformas constitucionales al final son aprobadas o no, por lo menos con la eliminación del desacato los legisladores dan una muestra de sensatez. Estaremos vigilantes.
Hoy por Hoy 2004/07/08
08 jul 2004 - 05:00 AM
