Los atropellos que vienen sufriendo los parques nacionales tienen en los últimos tiempos una frecuencia y una magnitud que alarman y muestran una falla en la acción preventiva o en la eficacia de los mecanismos que sancionan tales violaciones. Sin duda, no hay una política forestal que tome como punto de partida la noción de que la preservación de ese patrimonio es una de las obligaciones más importantes, ya que el deterioro o la liquidación de los parques y bosques concierne a la vida misma de la población. Se impone, en consecuencia, una evaluación del tema a nivel de los organismos competentes, a fin de instrumentar mecanismos adecuados, tanto en el aspecto preventivo como en lo represivo. Una rectificación en este sentido es necesaria para acendrar el sentimiento de que todos, sin excepciones, defienden y comparten uno de los principales derechos: la calidad de vida. Es de esperar que se cobre conciencia de todo lo apuntado y se obre en consecuencia antes de que continúe tamaña depredación.
Hoy por Hoy 2004/07/04
04 jul 2004 - 05:00 AM
