Una nueva crisis reafirma la falta de credibilidad en la Asamblea Legislativa. Además de las reiteradas ausencias a las sesiones plenarias y de las comisiones de trabajo, la legisladora Haydeé Milanés de Lay ha amenazado con dar a conocer lo que ella dice que es la madre de todos los escándalos, algo peor que el caso CEMIS. Si ello es verdad, bien podría la Procuraduría General de la Nación solicitar que concurra a las oficinas de uno de sus fiscales para que diga lo que tiene que decir sobre ese presunto caso de corrupción. Lo que es inaceptable es que esta legisladora amenace con hacer públicas sus denuncias, salvo que sus problemas con la ley sean resueltos por vías poco ortodoxas, aunque ya usuales, como el tráfico de influencias o prácticas semejantes. Este tipo de amenazas solo consigue atizar las ya justificadas sospechas ciudadanas sobre la honestidad de sus legisladores. Callar actos de corrupción a cambio de favores personales es un acto deshonesto, que no solo merece un rechazo categórico de todos, sino que amerita una investigación formal, profunda y ejemplarizante.
Hoy por Hoy 2004/06/16
16 jun 2004 - 05:00 AM
