Panamá no puede darse el lujo de sustraerse de un proceso de cambio global, el cual requiere del diseño de una política integral de desarrollo nacional, con una visión a largo plazo, que incluya metas y objetivos definidos. Todas las corrientes, tanto partidistas como independientes, han coincidido en reconocer que la firma de los tratados de libre comercio es un asunto de Estado y requerirá de los mejores talentos en beneficio del interés común. Sin duda, estos acuerdos –si son bien negociados– abren oportunidades y dibujan un escenario claramente optimista respecto al futuro nacional y crean un marco de seguridad jurídica indispensable para atraer las inversiones que tanto necesita el país para su desarrollo. Sin embargo, esta apertura comercial no debe darle la espalda a los sectores con mayores sensibilidades, que necesitarán apoyo en los procesos de reconversión para que en un tiempo perentorio lleguen a ser más competitivos. Si la designación de los tres primeros miembros del equipo del presidente electo es un reflejo del gabinete del próximo gobierno, el país tendrá sus mejores tarjetas de presentación ante el reto del futuro. Esperemos que quienes ocuparán estos cargos comiencen cuanto antes a delinear este plan estratégico de desarrollo nacional para beneficio de las próximas generaciones.
Hoy por Hoy 2004/06/15
15 jun 2004 - 05:00 AM
