No se trata de una realidad invisible. Es un mal que lesiona todos los sentidos y órganos de los seres vivientes. Y ocurre diariamente en nuestras propias narices. La contaminación forma parte ya del paisaje nacional y está afectando a miles de habitantes, sin que las autoridades tomen las medidas suficientes para contrarrestar este fenómeno. Las evidencias confirman lo que numerosas mediciones públicas y privadas ya han establecido: los niveles de smog superan las marcas consideradas aceptables. La contaminación urbana incluye el humo incontrolado de autobuses y de otros vehículos motorizados. Sin embargo, no se trata de un problema inevitable, ya que podría corregirse con las disposiciones adecuadas. Es esencial desalentar el uso de crudo con contenido alto de azufre en el transporte público, pero también hay que controlar, en forma masiva y sistemática, el cumplimiento de las normas ambientales vigentes. Y aquí el déficit es muy grande, como surge de la comprobación que puede hacer cualquier persona que transite por la ciudad.
Hoy por Hoy 2004/06/13
13 jun 2004 - 05:00 AM