La polémica que envuelve al gobierno con grupos médicos en torno a la crisis que afecta a varios hospitales del país no es más que el choque inevitable entre intereses. Más allá de lo adecuado o no de la forma elegida para plantearlo, el gobierno debe buscar los mecanismos para aliviar el problema y devolver a los hospitales los recursos necesarios para operar con dignidad. Pero lo importante es que, independientemente de las herramientas que cada sector quiera o pueda utilizar para intentar imponer su posición, existe objetivamente una pugna entre sectores, cada uno de los cuales ganará o perderá según sea el modelo de país que se defina. En la actualidad, el área de la salud se encuentra en una profunda crisis. Hay elementos suficientes para pensar que el Estado, como responsable de garantizar un ambiente de sanidad y vigilancia sanitaria, debería tomar ese rol de mediador y dejar de involucrarse tanto en la pelea y ocuparse más de seguir creando las condiciones para que el perfil de Nación que persigue vaya delineándose más claramente. La decisión, la firmeza de voluntad, son virtudes imprescindibles en los gobernantes. Pero la prudencia también lo es. Y siempre es más aconsejable que el ímpetu irreflexivo.
Hoy por Hoy 2004/06/09
09 jun 2004 - 05:00 AM
